El doble terremoto registrado el 24 de junio en el norte de Venezuela motivó el despliegue de aviones C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, que partieron desde El Palomar hacia el Aeropuerto Internacional de La Guaira con personal especializado y equipamiento para asistir a la población afectada. Se trató del mayor evento sísmico registrado en ese país en más de un siglo.
Los vuelos trasladaron plantas potabilizadoras de agua por ósmosis inversa, carpas sanitarias, insumos médicos, equipos de comunicaciones y cocinas de campaña. También viajó personal de Sanidad Militar especializado en emergencias e integrantes de la Brigada Militar de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR).

El contingente está integrado por dos binomios perro-guía adiestrados para el rastreo de personas con vida entre escombros: Derek, junto al sargento Matías Vargas, del Regimiento de Infantería de Montaña 22, y Jack, junto al sargento Matías Méndez, del Batallón de Ingenieros de Montaña 8. La dotación se completa con los operadores responsables del funcionamiento de los sistemas desplegados.

La Brigada USAR fue creada en 2022, a partir de las lecciones aprendidas tras el terremoto ocurrido en San Juan en 2021. Se trata de una fracción organizada, equipada y adiestrada para intervenir ante terremotos, sismos y otros eventos que provoquen el colapso de estructuras.

Si bien sus integrantes pertenecen a la VIIIva Brigada de Montaña, su gestión y coordinación dependen de la Dirección General de Organización y Doctrina, que coordina las capacidades de protección civil de la Fuerza. La Brigada cuenta con dos equipos: uno con asiento en el Regimiento de Infantería de Montaña 22, en San Juan, y otro en el Batallón de Ingenieros de Montaña 8, en Campo Los Andes, provincia de Mendoza. Ambas ubicaciones se encuentran en las zonas de mayor riesgo sísmico del país, lo que permite reducir los tiempos de respuesta ante una eventual emergencia.

Para localizar sobrevivientes, los equipos combinan tres técnicas de búsqueda: humana, por medio de la vista, el oído y el tacto; técnica, mediante sensores sísmicos, micrófonos, sensores térmicos y cámaras; y canina, a través de binomios perro-guía especialmente entrenados para esa tarea.

El componente sanitario desplegado está conformado por profesionales de la Dirección General de Salud y de los hospitales militares Central y Campo de Mayo, responsables de preservar la salud del contingente durante toda la misión y de brindar asistencia cuando las circunstancias lo requieran. Sus tareas comprenden la vigilancia epidemiológica, la prevención de enfermedades, la atención médica primaria, la respuesta ante urgencias y emergencias, y el seguimiento clínico del personal. El contingente contará, además, con un sistema de telemedicina que permitirá el acceso remoto a profesionales de psicología y psiquiatría.

La planta potabilizadora enviada a Venezuela tiene capacidad para procesar hasta 1800 litros de agua por hora mediante microfiltrado y 600 litros por hora mediante ósmosis inversa, lo que garantiza un suministro constante de agua potable durante las operaciones. Además, dispone de un sistema de envasado en sachets de 500 ml y 1000 ml, con una capacidad de producción de 600 litros por hora bajo esa modalidad.

Con un peso total de 2,5 toneladas, 4,5 metros de longitud, 2,3 metros de ancho y 2,7 metros de alto, el sistema fue diseñado para operar en todo tipo de terreno, tanto en contextos de emergencia como en operaciones militares. Para su funcionamiento, requiere un equipo integrado por un jefe de sección, tres técnicos especialistas en potabilización y un mecánico ingeniero. En esta oportunidad, un especialista en bioquímica del Hospital Militar Central realizará el control permanente de la calidad del agua producida.