
Nacida y criada en la tierra de las Cataratas, la artista de Iguazú Paloma Apostolaki se convirtió en un ejemplo de versatilidad dentro del ámbito cultural y del modelaje. Tras realizar importantes producciones en Buenos Aires junto a la agencia HUMMA Staff, la joven se prepara para desembarcar en Bariloche con nuevos desafíos fotográficos.
DATOS CLAVE DE LA NOTA
- Protagonista: Paloma Luz María Apostolaki.
- Origen: Iguazú, Misiones.
- Disciplinas: Danza, canto, actuación, maquillaje, diseño de indumentaria y modelaje.
- Novedad: Producciones con HUMMA Staff en Buenos Aires y próximo viaje de trabajo a Bariloche.
En diálogo exclusivo, la artista repasó sus orígenes, la influencia de la selva y su familia en su arte, la maternidad como motor de reencuentro profesional y sus valiosos consejos para los jóvenes talentos de Misiones.
1. Raíces y Trayectoria Local
— Paloma, sos de Iguazú y contás con una formación muy diversa (danza, canto, diseño textil). ¿Cómo nació tu pasión por el arte y el modelaje?
— Nací y crecí en Iguazú y, mirando hacia atrás, creo que mi pasión por el arte nació mucho antes de empezar a estudiar. Recuerdo a mi mamá maquillándose y arreglándose antes de salir; para mí era casi un ritual. Me fascinaba verla transformar su imagen y entender cómo la estética también podía ser una forma de expresión.
Al mismo tiempo, crecí viendo muchísima televisión: me atrapaban los desfiles de moda, los videoclips de MTV y ese universo visual donde la música, el movimiento, el vestuario y la fotografía contaban historias sin necesidad de decir una palabra. Creo que ahí comenzó mi fascinación por la imagen y por todo lo sensorial.
Más adelante, esa curiosidad se convirtió en una decisión de vida. Empecé con la danza y luego me formé en actuación para cine en Buenos Aires, maquillaje profesional y modelaje en Brasil, donde tuve la oportunidad de capacitarme en una reconocida agencia de San Pablo. Hoy siento que cada una de esas disciplinas convive en mi trabajo y que el modelaje es el espacio donde puedo reunirlas para comunicar emociones e historias a través de la imagen.
— ¿De qué manera influyó la riqueza cultural y natural de Iguazú en tu identidad artística y creativa?
— Crecer en Iguazú significó hacerlo en un entorno donde la naturaleza y la cultura conviven de una manera muy especial. Pero esa riqueza también estuvo muy presente dentro de mi familia. Crecí rodeada de música, de folclore y de una profunda valoración por nuestras raíces y tradiciones. Vengo de una familia de artistas, donde el arte siempre fue una forma de encuentro, de celebración y de transmitir identidad. Ese ambiente despertó en mí, desde muy chica, la necesidad de expresarme y fue así como, a los siete años, di mis primeros pasos en la danza.
Con el tiempo entendí que todo ese universo —la fuerza de la selva, la diversidad cultural de la Triple Frontera y el legado artístico de mi familia— fue moldeando mi sensibilidad. Hoy esa influencia sigue presente en cada proyecto que emprendo. Me interesa construir imágenes que no solo sean estéticamente bellas, sino que también transmitan emoción, identidad y una historia. Creo que mis raíces son una parte esencial de mi manera de crear y de mirar el mundo.
2. Trabajos y Proyectos Anteriores
— Para que nuestros lectores te conozcan un poco mejor, ¿nos contás cuáles sentís que fueron tus trabajos o proyectos anteriores más importantes?
— Mi recorrido siempre estuvo profundamente vinculado a la escena y a la creación. Después de la pandemia, en 2022, sentí la necesidad de volver a encontrarme con el público y presenté una colección propia de prendas customizadas y diseños “Panki Moda Trash”. Fue un proyecto muy especial porque me permitió unir el diseño, la moda y mi mirada estética en una misma propuesta.
Paralelamente, desarrollé una intensa actividad artística en distintos espectáculos. Formé parte de la obra Café Tango, en Santa Fe, y de Caño 22, en Iguazú, un proyecto que se extendió durante todo un año y fortaleció mi experiencia escénica. También integré el espectáculo Popurrí de canciones bailadas y cantadas, una propuesta que reunía distintas disciplinas artísticas y me permitió combinar interpretación, danza y música sobre el escenario.
Otro momento muy significativo fue recibir una beca de la Fundación Julio Bocca, a través de un seminario en Puerto Esperanza. Esa experiencia me permitió capacitarme junto a grandes maestros y reafirmó mi compromiso con la formación continua y la excelencia artística.
Actualmente continúo desarrollando mi carrera en escenarios de la región, participando en espectáculos y eventos en Argentina, Brasil y Paraguay. Esa posibilidad de trabajar en distintos contextos y de conectar con públicos diversos sigue enriqueciendo mi mirada como artista y alimentando mi deseo de continuar creciendo profesionalmente.
— ¿Hubo alguna producción o trabajo en particular que haya marcado un antes y un después en tu carrera?
— Hubo dos momentos que marcaron un antes y un después en mi carrera. El primero fue formar parte de “Popurrí de canciones bailadas y cantadas”, un espectáculo que sostuvimos durante un año junto a mi gran mentor y amigo Daniel Payero Zaragoza, gran bailarín y gestor cultural. Fue una experiencia de enorme crecimiento artístico y humano, donde confirmé mi vocación por el escenario y comprendí el valor del compromiso, la disciplina y el trabajo en equipo.
El segundo llegó con mi incorporación a Humma, una oportunidad que coincidió con una etapa muy significativa de mi vida: mi regreso profesional después del nacimiento de mi hijo, Santino. Ese desafío representó mucho más que un nuevo trabajo; fue la confirmación de que era posible volver a apostar por mis sueños con una mirada más madura, más segura y con nuevos objetivos.
Ambas experiencias marcaron mi camino de maneras diferentes. Una consolidó mi identidad como artista; la otra me impulsó a proyectar mi carrera hacia nuevos horizontes, reafirmando mi compromiso con el crecimiento profesional y personal.
3. El Vínculo con HUMMA Staff y la Proyección Nacional de la Artista de Iguazú Paloma Apostolaki
— Recientemente estuviste trabajando en Buenos Aires con la agencia/productora HUMMA Staff. ¿Cómo surgió esta oportunidad y qué significó para vos dar este paso profesional?
— La oportunidad de trabajar con HUMMA llegó como resultado de un camino construido con constancia, formación y dedicación. A lo largo de los años entendí que cada experiencia, por pequeña que pareciera, era una preparación para nuevos desafíos. Cuando surgió la posibilidad de incorporarme a una producción en Buenos Aires, la viví como un reconocimiento al trabajo realizado y, al mismo tiempo, como el comienzo de una nueva etapa.
Trabajar con un equipo de ese nivel me permitió conocer de cerca la dinámica de una producción nacional, compartir con profesionales de gran trayectoria y seguir aprendiendo en un entorno de mucha exigencia y creatividad. Fue una experiencia que amplió mi mirada sobre la industria y reafirmó mi deseo de seguir creciendo como modelo y artista.
Además, tuvo un significado muy personal. Llegó en un momento en el que volvía a apostar plenamente por mi carrera, después de la maternidad, y me confirmó que siempre es posible abrir nuevos caminos cuando hay preparación, perseverancia y pasión por lo que uno hace.
— ¿Qué diferencia notás al trabajar en producciones a escala nacional respecto a tus inicios?
— Trabajar en producciones de alcance nacional me permitió comprender la dimensión que implica una industria donde cada detalle está cuidadosamente planificado. Hay un nivel muy alto de profesionalismo, coordinación y compromiso, donde cada integrante del equipo cumple un rol fundamental para que el resultado final sea el esperado.
Más allá de la escala de las producciones, lo que más valoro es la posibilidad de compartir con profesionales de distintas disciplinas, observar otras formas de trabajo y seguir aprendiendo en cada proyecto. Esa experiencia me desafía a ser cada vez más versátil, a adaptarme con rapidez y a mantener una actitud de formación constante.
Mirando mis comienzos, siento que el cambio más importante no fue solamente el tamaño de las producciones, sino mi propia evolución. Hoy afronto cada desafío con mayor seguridad, más experiencia y una comprensión mucho más amplia del trabajo artístico. Entendí que una producción se construye a partir del talento colectivo y que crecer profesionalmente también implica aprender a escuchar, colaborar y seguir perfeccionándose.
4. La Experiencia y Desafío en Bariloche
— Te preparás para viajar a Bariloche para realizar distintas producciones como modelo. ¿Cuáles son tus expectativas para este proyecto en la Patagonia?
— Bariloche representa mucho más que un nuevo destino de trabajo; simboliza la posibilidad de seguir ampliando mi recorrido profesional y de enfrentar nuevos desafíos creativos. Cada producción es una oportunidad para aprender, conocer otras formas de trabajar y continuar creciendo dentro de la industria de la moda.
La Patagonia tiene una identidad visual única. Sus paisajes, su luz y su fuerza natural ofrecen un escenario completamente diferente al de Misiones, y eso me entusiasma especialmente. Como artista, disfruto de los cambios de contexto porque cada lugar inspira una manera distinta de interpretar una imagen y de construir una narrativa.
Llego a este proyecto con mucha ilusión y con el deseo de dar lo mejor de mí. Aspiro a seguir sumando experiencia, crear vínculos con nuevos equipos de trabajo y continuar construyendo una carrera que me permita proyectarme a nivel nacional e internacional, sin perder de vista el lugar del que vengo y las raíces que me acompañan en cada paso.
— Pasar del clima y la vegetación de la selva misionera a los paisajes y fríos del sur cordillerano es un gran cambio visual y logístico. ¿Cómo te preparás para este tipo de producciones en entornos tan diferentes?
— Los cambios siempre representan un desafío, y creo que ahí es donde más disfruto de mi profesión. Pasar de la selva misionera a los paisajes de la Patagonia implica salir de mi zona de confort, y eso me entusiasma profundamente. Me genera una mezcla de emoción, adrenalina y curiosidad que vivo como un motor para seguir creciendo.
5. Multifacética: Arte, Diseño y Performance
— En tus redes te destacás no solo en el modelaje, sino también en danza, canto y diseño de indumentaria. ¿Sentís que ser una artista multidisciplinaria te da un diferencial a la hora de posar o actuar ante las cámaras?
— Absolutamente. Nunca entendí el modelaje como una disciplina aislada, sino como una expresión artística que dialoga con muchas otras formas de creación. Cada experiencia que fui incorporando a lo largo de mi camino enriqueció mi manera de estar frente a una cámara y sobre un escenario.
La danza me dio conciencia corporal y la capacidad de comunicar a través del movimiento; el canto y la actuación me enseñaron a interpretar emociones y a construir personajes; el diseño de indumentaria y el maquillaje despertaron en mí una mirada más sensible hacia la estética y la composición visual. Todo ese universo convive en cada producción de la que participo.
Más que posar, me interesa interpretar una imagen. Creo que una fotografía o una campaña cuentan una historia, y mi objetivo es aportar verdad, emoción y una identidad propia. Esa mirada multidisciplinaria es, sin dudas, uno de los aspectos que más me representan y el diferencial que busco llevar a cada proyecto.
— ¿Tenés en mente combinar en el futuro tu faceta de diseñadora de indumentaria con tus producciones de modelaje?
— Sí, es un camino que me entusiasma profundamente. Actualmente continúo formándome y desarrollando proyectos personales que buscan integrar el diseño de indumentaria con el modelaje y la dirección estética. Es una faceta que quiero construir con tiempo, dedicación y una mirada muy cuidada, porque creo que los proyectos más sólidos necesitan un proceso de maduración.
Quiero respetar los tiempos del proceso creativo y desarrollar cada proyecto con la dedicación que merece.
6. Mensaje y Futuro
— ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes y artistas locales de Iguazú y Misiones que sueñan con proyectar su carrera a nivel nacional?
— Muchas veces creemos que las oportunidades están lejos, pero también se crean a partir del trabajo cotidiano, de la preparación constante y de la decisión de animarse a salir de la zona de confort. Cada experiencia, incluso las más pequeñas, puede convertirse en un paso importante hacia un objetivo mayor.
También les diría que no pierdan su esencia. Nuestras raíces son un valor enorme y llevar con orgullo nuestra identidad es una manera de representar a la provincia en cada espacio que conquistamos. Yo sigo creyendo que es posible proyectarse a nivel nacional e internacional sin dejar de sentirse profundamente misionera.
— Después de Bariloche, ¿qué se viene en tu agenda para lo que resta del año?
— Bariloche es uno de los proyectos más importantes de esta etapa, pero no será el único. Para lo que resta del año estoy trabajando en nuevas propuestas que me entusiasman mucho y que representan un paso más en mi crecimiento profesional. Algunas de ellas incluyen la posibilidad de realizar viajes internacionales, aunque por el momento prefiero no adelantar demasiados detalles.
Me gusta que cada proyecto tenga su tiempo y poder compartirlo cuando esté listo. Lo que sí puedo decir es que estoy viviendo una etapa de mucho movimiento, aprendizaje y nuevas oportunidades, y espero seguir construyendo un camino que me permita llevar mi trabajo cada vez más lejos como artista de Iguazú Paloma Apostolaki.