#FansdelMate
Tomar mate a la mañana durante trabajamos, estudiamos, miramos TV, conversamos en familia, el mate se volvió «EL COMPAÑERO MAS FIEL DE LOS ARGENTINOS».
Al volverse casi imprescindible, siempre se busca alternativas diferentes para seguir disfrutando de cada mañana, algunas recetas:
Las cascaritas de naranja o limón son un clásico, aunque hay que prepararlas para que sirvan para el mate. Primero, hay que secar las cáscaras, luego calentarlas a fuego directo, picarlas y agregar algunos trocitos a la yerba seca, y mezclar.
Agregar un poco de café de filtro a la yerba otorga al mate un sabor especial, además resulta muy estimulante para comenzar el día o recibir un shock extra de energía, aunque para quienes padecen de acidez estomacal, la combinación puede ser demasiado.
En las zonas rurales del interior profundo de la Argentina, es costumbre ancestral agregarle al mate un poco de aguardiente para ayudar a tolerar mejor las bajas temperaturas en las épocas de frío. Se agrega una pequeña medida de aguardiente a la yerba seca para humedecerla, y luego se agrega algún chorrito más mientras se lleva a cabo la cebada. Lo cierto es que el sabor resultante es muy intenso, y cuesta acostumbrarse.
Las hierbas serranas son un clásico total para saborizar el mate. Destacan la menta, la peperina y la melisa, que aportan un sabor especial, y además permite aprovechar las propiedades saludables de ellas.
La miel es un producto ideal para quienes no disfrutan del amargo, y también es mjy saludable, el mate se convierte en una manera de incorporarla a la dieta. Es excelente la combinación con algunas hojitas de cedrón.
El tereré es todo un clásico, y una alternativa para combatir el calor. Se reemplaza el agua caliente por jugo de naranja, limón o pomelo (natural o artificial). Cada vez más adeptos de esta variedad.
El mate de leche forma parte de los recuerdos “de abuela” de muchas personas, pues en otras épocas era popular en los hogares darles a los niños un mate cebado con leche caliente, antes de que rompa hervor. El sabor – claro está – es similar al mate cocido con leche que podemos preparar en taza.
El mate de pomelo es una ingeniosa alternativa, que consiste en cortar la parte superior de la fruta, ahuecarla un poco, colocar yerba y una bombilla, y presionar suavemente para que suelte jugo y así se mezcle con la yerba.