#FuerzaCorrientes
Helicópteros y aviones hidrantes enviados junto a maquinaria pesada por los Ministerios de Ambiente y Desarrollo Sostenible, de Defensa y de Seguridad, bajo la coordinación del Centro Operativo del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) libran una batalla minuto a minuto.
Con gruesas prendas ignífugas y máscaras que los protegen de las llamas pero los hacen sufrir temperaturas de más de 35 grados, brigadistas de media docena de provincias luchan en extensas jornadas para contener los incendios forestales que ya arrasaron el 9 por ciento de la superficie de Corrientes, coordinados por autoridades naciones en articulación con las locales.
Este sábado eran 17 los focos ígneos en esa provincia y en su combate trabajan brigadistas, helicópteros y aviones hidrantes enviados junto a maquinaria pesada por los Ministerios de Ambiente y Desarrollo Sostenible, de Defensa y de Seguridad, bajo la coordinación del Centro Operativo del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).

Cubiertos con sus uniformes especiales de pies a cabeza, las unidades se reconocen entre sí por sus acentos y modismos, lo que hace que en la dinámica de trabajo de la fuerza conjunta que combate las llamas se escuchen indicaciones como «los cordobeses están combatiendo en tal finca» o «los mendocinos van en camino a aquel poblado», según observó Télam junto a las extensas hileras de fuego.
Con sorprendente tranquilidad, los brigadistas entran caminando en los campos en llamas armados con un «chicote» o herramientas con las que buscan controlar golpe a golpe y metro a metro focos de incendio que en muchos casos se miden en kilómetros.

Sobre el arribo de su equipo a Corrientes, dijo que Córdoba «tiene regularmente problemas con los incendios forestales y dispone de brigadas especiales», por lo que son convocados habitualmente a otras provincias cuando hay incendios, como en este caso, por el Servicio Nacional del Manejo del Fuego (SNMF), dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
En el centro de mando y base de operaciones que las autoridades de los ministerios de Ambiente y Defensa montaron en la escuela rural es común ver a brigadistas compartir información sobre sus vehículos y herramientas, narraciones de despliegues anteriores y preocupaciones por las lluvias que todos ansían.
Los helicópteros que realizan los últimos vuelos de cada jornada sobre el atardecer registran cómo múltiples focos de incendio iluminan los resecos esteros y bañados como si fuesen las luces de centros urbanos.
Al final de la tarde, se escuchan las sirenas y los faros de los transportes con brigadistas que regresan al campamento con uniformes ennegrecidos, junto a sus voces que tratan de identificar la dirección del viento para saber cuál será el frente de batalla que deberán enfrentar a la mañana siguiente.