Desde hace una semana, estaciones de servicio de YPF y Shell en la Ciudad de Buenos Aires y Mendoza comenzaron a implementar pruebas piloto de autodespacho de combustibles, permitiendo que los conductores llenen sus tanques por cuenta propia. Aunque la resolución que regulará esta modalidad aún no ha sido publicada, algunas empresas obtuvieron permisos excepcionales para probar este sistema.
El autodespacho, anunciado a fines del año pasado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, busca modernizar el expendio de combustibles en Argentina, adoptando un modelo que ya es común en países como Chile, Brasil y Colombia. Según Isabelino Rodríguez, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha), esta modalidad requerirá un cambio cultural, ya que los consumidores más jóvenes suelen adaptarse más rápido al autoservicio, mientras que las personas mayores prefieren el sistema tradicional.
¿Cómo funciona el autodespacho?
Los conductores estacionan en una isla señalizada, interactúan con un tótem y eligen la cantidad de combustible, el tipo (nafta o gasoil) y la variante (súper o premium). Una vez habilitado el surtidor, pueden cargar el tanque y pagar directamente con tarjeta o, en caso de efectivo o QR, deben ser atendidos por un empleado.
Un modelo híbrido y las restricciones provinciales
Por ahora, el sistema convivirá con el despacho tradicional, aunque enfrenta desafíos como la adecuación del sistema de pagos y las restricciones de seguridad. Además, algunas provincias como Buenos Aires, La Pampa y Jujuy prohíben el autoservicio, según normativas locales que regulan la seguridad en estaciones de servicio.
Proyecciones a futuro
El Ministerio de Desregulación también planea autorizar estaciones móviles en lugares con alta demanda estacional, como destinos turísticos. Según las autoridades, estas medidas podrían reducir costos operativos y mejorar la experiencia del consumidor, dejando más recursos disponibles para otras actividades económicas.
El avance del autodespacho marca un cambio en los hábitos de consumo de los argentinos, que ahora deberán adaptarse a una modalidad que promete mayor eficiencia y conveniencia.