Se concretó la primera privatización de la era Milei: Impsa pasa a manos de una firma estadounidense

En un hito para la gestión del presidente Javier Milei, este martes se oficializó la venta de Industrias Metalúrgicas Pescarmona (Impsa) , la emblemática empresa metalúrgica argentina, a una firma estadounidense. Este proceso marca la primera privatización del gobierno libertario , cumpliendo así uno de los pilares centrales del programa económico del mandatario.

La noticia fue confirmada por la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado , a través de la red social X. Según su anuncio, el control accionario de Impsa fue transferido al consorcio IAF , liderado por Arc Energy , una empresa radicada en Estados Unidos. “Hoy concretamos la primera privatización del gobierno de Javier Milei con la firma del contrato de transferencia de las acciones Clase C de Impsa al consorcio IAF, liderado por ARC Energy. Con este paso, la empresa vuelve a manos privadas para potenciar su crecimiento”, celebró Casado.

Un proceso acompañado por el Gobierno

El traspaso de la compañía se llevó a cabo tras una licitación convocada en octubre de 2024 y una prórroga solicitada por el comprador para cumplir con los requisitos establecidos. Según detalló la vicegobernadora, el objetivo siempre fue garantizar que un inversor sólido asumiera el control de la empresa para asegurar su continuidad operativa, preservar los puestos de trabajo y fomentar su expansión en el mercado global.

“Nuestro objetivo siempre fue garantizar un inversor sólido que impulse la continuidad operativa de Impsa, preserve los puestos de trabajo y asegure su crecimiento. Con esta firma, damos un paso firme en esa dirección”, destacó Casado. Además, agregó: “Aspiramos a que Impsa recupere su liderazgo en la industria energética global, genere empleo genuino y siga contribuyendo al desarrollo industrial del país”.

Por su parte, el presidente Javier Milei celebró el acuerdo con un breve mensaje en redes sociales: “Viva la libertad, carajo”.

La historia de Impsa

Impsa, fundada en 1913 por la familia Pescarmona, supo ser una multinacional líder en obras de infraestructura vinculadas a la energía, como turbinas hidráulicas y eólicas. Sin embargo, la competencia regional, especialmente de empresas brasileñas mejor financiadas, sumado a una serie de problemas financieros, desgastaron a la compañía durante la última década.

En 2014, Impsa entró en cesación de pagos y, cuatro años más tarde, la familia Pescarmona cedió el control accionario a otros inversores. En 2020, bajo la gestión de Alberto Fernández, el Estado nacional adquirió el 63,7% de las acciones para evitar su colapso, mientras que la provincia de Mendoza retuvo el 21,2% . El restante 15,1% permaneció en manos privadas.

Con la privatización anunciada este martes, la empresa cambia radicalmente de rumbo. De ser una compañía asociada históricamente a proyectos energéticos en América Latina, incluidos contratos con Venezuela, ahora podría enfocarse en exportaciones hacia Estados Unidos, aprovechando las políticas proteccionistas impulsadas por el expresidente Donald Trump contra productos chinos. Según adelantaron representantes de Arc Energy, el enfoque productivo podría desplazarse desde turbinas hacia grúas industriales, adaptándose a las demandas del mercado norteamericano.

Las próximas privatizaciones en agenda

La venta de Impsa marca solo el inicio de un ambicioso plan de privatizaciones impulsado por el gobierno de Milei. Según fuentes oficiales, otras compañías estatales están en la mira de la administración libertaria, entre ellas Trenes Argentinos , Aerolíneas Argentinas , Aysa , Belgrano Cargas , Intercargo , Corredores Viales , Nucleoeléctrica , Enarsa y Yacimientos Carboníferos de Río Turbio .

Si bien la privatización de Impsa pasó relativamente desapercibida para gran parte de la opinión pública, su concreción demuestra la rapidez con la que el gobierno avanza en su agenda de reducción del rol del Estado en la economía. Este movimiento genera tanto expectativas sobre el futuro de las empresas públicas como preocupaciones respecto a los impactos laborales y estratégicos para el país.

Con la bandera de la «libertad económica» ondeando alto, el gobierno de Milei parece decidido a transformar el mapa empresarial argentino, abriendo las puertas a capitales extranjeros y redefiniendo el papel del Estado en sectores clave de la economía.

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