#CulpaOResponsabilidad
Cuando cometemos un error, grande o pequeño, tenemos la posibilidad de optar por estas dos actitudes: Sentirnos culpables o responzabilizarnos. Si optamos por sentir culpa, tenemos remordimientos, nos sentimos miserables y esperamos que los demás nos vean con lástima por el dolor que reflejamos. Nos justificamos y creemos que todo es injusto con nosotros.
A la vez buscamos a otros más para compartir la culpa, pero no cambiamos nada. En cambio, cuando nos hacemos responsables, reconocemos nuestras fallas y nos hacemos cargo de las consecuencias de nuestros actos. Y esto es lo que requiere valor. Las personas maduras asumen esta posición y vuelven a levantarse y crecer. Dios busca responsables, no culpables. El arrepentimiento es responsabilidad ante Dios y ante otros. Cuando el Señor confrontó a Adan en el huerto, este acusó a Eva, y al confrontar Dios a Eva, ella acusó a la serpiente.
Pero nadie asumió la responsabilidad por su error. ¿Lo hacemos diferente hoy? Hay que reconocer que muchos si. Y son aquellos que aprenden de sus errores, reparan lo que esta mal y siguen avanzando.
David falló, pero fue al Señor y el lo perdonó y restauró, y si nos hacemos responsables ante El, también nos perdonará y restaurará. Leamos: Lávame más y más de mi maldad,Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones,Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado,Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. (Salmos 51:2-4). Hay una tercera actitud: La de la indiferencia o falta de reconocimiento sobre lo que esta mal, pero esta lleva directamente al ser humano al juicio divino. Dios nos ayude…»