El actual senador nacional por Misiones, Martín Goerling, está en el centro de una polémica por haber comprometido a la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) con una deuda millonaria, firmada en 2019 sin la aprobación del Consejo de Administración, el máximo órgano de control de la entidad. Hoy, esa decisión desata un conflicto judicial con Electricidad de Misiones S.A., empresa que actualmente opera bajo el nombre comercial de Energía de Misiones.
Durante su gestión al frente de Yacyretá, el exdirector ejecutivo Goerling aprobó mediante la Resolución N.º 17.838, de fecha 26 de diciembre de 2019, un convenio con Electricidad de Misiones S.A. (EMSA) que reconoce una deuda de 7.012.548 dólares estadounidenses por la “reposición funcional de bienes” en la ex Usina Sulzer, afectados por la represa hidroeléctrica.
Lo que hoy genera ruido no es solo el monto: según consta en documentos oficiales, el acuerdo fue firmado únicamente por Goerling, sin intervención ni aprobación del Consejo de Administración de Yacyretá, que es el órgano competente para autorizar compromisos económicos de esa magnitud y, sobre todo, para aprobar cualquier tipo de enajenación de bienes inmuebles de la entidad binacional.
El acta complementaria N.º 7, que formaliza la deuda con EMSA, se firmó en el ocaso de su gestión, sin controles internos ni validación institucional, lo que dejó un frente abierto para su sucesor. En ese momento, Goerling ya se preparaba para dejar el cargo, y en junio de 2020 fue reemplazado por Ignacio Barrios Arrechea.
Ahora, en 2024, la empresa —hoy conocida como Energía de Misiones— formalizó el reclamo judicial ante los tribunales federales de la Ciudad de Buenos Aires, exigiendo el cumplimiento del compromiso asumido por el exdirector. La Entidad Binacional Yacyretá, por su parte, rechazó el pago alegando que:
- No cuenta con presupuesto para cumplirlo;
- El compromiso debe ser auditado y convalidado por el Consejo de Administración;
- No hay plazos perentorios de ejecución, ni condiciones cumplidas por parte de EMSA que hagan exigible la deuda.
Además, Yacyretá subraya que el propio convenio condiciona la ejecución de los pagos a la “voluntad exclusiva de la Entidad”, aceptada expresamente por la parte misionera, que aún no habría cumplido ciertos requisitos establecidos en el mismo documento.
En medio de este escándalo, el nombre de Martín Goerling —hoy senador nacional por Misiones— vuelve a la escena pública no por sus proyectos legislativos, sino por lo que dejó firmado antes de irse de Yacyretá. La pregunta que resuena es: ¿deberán los argentinos pagar una deuda millonaria firmada sin controles por un funcionario que ya no está en el cargo?