
El presidente de Luiz Inácio Lula da Silva anunció que su gobierno impulsará la prohibición de los casinos y plataformas de apuestas digitales en todo el país, una medida que busca frenar el crecimiento de la ludopatía y el impacto económico que el juego online está generando en miles de familias. El anuncio se realizó durante un mensaje por el Día Internacional de la Mujer, en el que también presentó avances en políticas de protección digital para niños y adolescentes.
Durante su discurso, el mandatario advirtió que el auge de las apuestas a través del teléfono celular está provocando graves problemas sociales y económicos. Según explicó, el dinero destinado a gastos esenciales muchas veces termina perdiéndose en plataformas de juego online. “Es un drama que afecta a los hogares”, señaló el presidente al referirse al crecimiento de la adicción al juego digital.
La iniciativa forma parte de un paquete de medidas que también incluye la implementación del llamado Estatuto Digital de la Infancia y la Adolescencia, una normativa que busca ampliar la protección de menores en internet mediante mecanismos como verificación de edad en plataformas, control parental y restricciones al acceso a contenidos considerados perjudiciales.
Un fenómeno que creció con los teléfonos celulares
El crecimiento de las apuestas online en Brasil ha sido explosivo en los últimos años. Millones de usuarios acceden a estas plataformas desde sus teléfonos móviles, lo que generó preocupación en el gobierno por el impacto económico y social que produce el juego compulsivo.
Las autoridades brasileñas sostienen que el problema no solo afecta a los apostadores, sino también a sus familias, ya que muchos hogares destinan parte de sus ingresos a este tipo de actividades. En ese contexto, el gobierno busca trabajar junto al Congreso y el Poder Judicial para limitar o directamente prohibir los casinos digitales en el país.
Una prohibición histórica que data de 1946
Brasil mantiene desde hace décadas una de las legislaciones más restrictivas del continente en materia de juegos de azar. Los casinos físicos están prohibidos desde el 30 de abril de 1946, cuando el entonces presidente Eurico Gaspar Dutra firmó un decreto que prohibió el funcionamiento de salas de juego en todo el país.
La decisión obligó al cierre inmediato de los casinos que operaban en ciudades turísticas como Río de Janeiro, poniendo fin a una época en la que estos establecimientos atraían a turistas, celebridades y grandes apostadores. Desde entonces, los juegos de azar en casinos quedaron considerados ilegales en Brasil.
A lo largo de las décadas hubo intentos de legalizar nuevamente la actividad, pero ninguno prosperó, por lo que el país continúa manteniendo esa prohibición histórica que ya lleva casi 80 años.
El impacto en las ciudades fronterizas
La prohibición de casinos en Brasil generó además un fenómeno particular en las zonas de frontera. Muchos ciudadanos brasileños cruzan a países vecinos donde el juego es legal para apostar en casinos.
Uno de los ejemplos más conocidos es el de Puerto Iguazú, donde el casino local recibe habitualmente a visitantes provenientes de Brasil, especialmente turistas de Foz do Iguaçu y otras ciudades cercanas.
Esta dinámica convirtió a varios casinos de la región en destinos frecuentes para jugadores brasileños, que no cuentan con establecimientos legales en su propio país debido a la prohibición vigente desde 1946.
Debate abierto en Brasil
El debate sobre el juego sigue abierto en el país. Mientras algunos sectores impulsan la legalización de casinos para atraer turismo y generar impuestos, el gobierno de Lula considera que el crecimiento de las apuestas digitales representa un problema social que requiere medidas más estrictas.
En ese contexto, el anuncio presidencial abre un nuevo capítulo en la discusión sobre el futuro del juego en Brasil, un país donde el auge de las plataformas digitales está desafiando una prohibición que se mantiene vigente desde hace casi ocho décadas.