La ruptura del pacto anticasta comienza a consolidarse como una de las principales claves del escenario político actual. Un informe reciente advierte una caída en la aprobación del presidente y un creciente malestar económico en los hogares.
Resumen: El 66,6% considera que se rompió el pacto anticasta, crece la percepción de corrupción y cae la aprobación presidencial. Se suma el deterioro económico.
Ruptura del pacto anticasta y crisis de confianza
La principal bandera del oficialismo muestra signos de desgaste. La promesa de enfrentar a la “casta” pierde fuerza en la percepción social.
El 57,3% percibe corrupción generalizada. Además, el 60,2% entiende las denuncias como parte de un problema estructural.
En ese contexto, el 66,6% sostiene que el Gobierno terminó siendo parte de aquello que prometía combatir. Esto impacta directamente en su legitimidad.
El impacto de la corrupción en la imagen
La corrupción ya no es un tema secundario. Incluso entre votantes oficialistas aparece como una de las principales preocupaciones.
Sin embargo, las interpretaciones varían. Algunos sectores consideran los casos como aislados, mientras otros los ven como un patrón.
Además, el 66,6% cree que el Gobierno no está comprometido en prevenir estos hechos. Esto agrava la crisis de confianza.
Malestar económico y ajuste cotidiano
El 81,6% de los hogares tuvo que resignar gastos en los últimos seis meses. La situación afecta desde el ocio hasta consumos básicos.
El 86,6% afirma que su salario no supera la inflación. Además, el 60,4% señala que sus ingresos duran hasta el día 20.
El ajuste dejó de ser una discusión macroeconómica. Ahora se vive como una experiencia diaria de privación.
Desconfianza en los datos del INDEC
La distancia entre cifras oficiales y percepción social sigue creciendo. El 70,3% no cree que la inflación refleje la realidad.
Esta brecha debilita la credibilidad de los datos públicos. También afecta la narrativa económica del Gobierno.
Cuando el salario no alcanza, el dato oficial pierde capacidad de persuadir. La experiencia cotidiana pesa más.
Caída de imagen presidencial
La imagen positiva se ubica en 35,2%, mientras la negativa alcanza el 59,3%. El diferencial es de 24 puntos en contra.
El cambio es rápido. Hace pocos meses los niveles estaban equilibrados. Ahora la tendencia es claramente negativa.
Finalmente, la ruptura del pacto anticasta se consolida como un factor central. La combinación entre crisis económica y pérdida de confianza explica el deterioro político.