Una influencer de Iguazú presentó una denuncia policial por violencia física, psicológica y control coercitivo en contra de su expareja, un agente de la Policía Federal identificado como Osler M. V. E., de 32 años. Según los detalles de la denuncia, la joven relató haber sufrido agresiones constantes durante su relación de tres meses, lo que la llevó a terminar el vínculo hace un mes. Sin embargo, el hombre no aceptó la separación y continuó acosándola.
El episodio más grave ocurrió el 23 de enero de 2024, cuando el denunciado, en aparente estado de ebriedad y bajo efectos de estupefacientes, llegó al domicilio de la influencer. A partir de ese momento, comenzó una serie de agresiones físicas y verbales que se extendieron hasta la madrugada del 24 de enero. La joven fue golpeada, estrangulada y arrastrada por el suelo, quedando sin fuerzas para defenderse.

Además de la violencia física, la influencer sufrió un estricto control coercitivo por parte de su expareja. Según testimonios cercanos, el hombre, de conducta machista, le prohibía usar redes sociales, alegando que no le gustaba que ella fuera influencer. También la criticaba por su forma de vestir, acusándola de buscar la aprobación de otros hombres.
El control llegó al extremo de aislarla de su familia y amigos. El denunciado monitoreaba su ubicación en todo momento, revisaba sus conversaciones y le impedía comunicarse con sus seres queridos. La influencer vivía con miedo constante, obligada a borrar cualquier interacción para evitar represalias.
Cabe destacar que Osler M. V. E., agente de la Policía Federal, tiene antecedentes de denuncias por violencia de género, incluyendo agresiones a su madre y ex parejas. A pesar de esto, continúa portando un arma de servicio, lo que genera preocupación por la seguridad de la víctima y de la comunidad.
Tras el último episodio de violencia, el hombre fue detenido, pero solo permaneció dos días en custodia. Este caso pone en evidencia la urgencia de abordar la violencia machista y garantizar la seguridad de las mujeres que deciden denunciar.
La influencer, por su parte, ha tenido que desaparecer de las redes sociales y tomar medidas extremas para protegerse, mientras espera que la justicia actúe con la celeridad que este caso requiere.