¡LA RESIGNACIÓN, ES EL SUICIDIO COTIDIANO! POR EL ARQUITECTO ANDRÉS ARRECHEA

#AndresArrechea2021

Como arquitecto, siempre observé el diseño de las ciudades y de las construcciones con otros ojos, pero, después de un hecho puntual como fue la llegada de un hijo cambia las perspectivas de las cosas a cualquier padre y más aún si tiene una discapacidad permanente – accesibilidad y diseño universal – eran conceptos muy vanos, que solamente existían en un programa o plan de estudio de la carrera de arquitecto, sin mayor trascendencia, la accesibilidad  pasó a ser como un filtro de mi visión de la ciudad, y esta la razón que me impulsa a no resignarme a que mi ciudad siga este destino. Por opción decidimos en familia, vivir en Puerto Iguazú, es por ello que me lleva a la reflexión y darme cuenta que muchas ciudades buscan atraer turistas a sus carnavales, fiestas, otras a sus playas y nosotros a las cataratas. Pero casi todas olvidan que la ciudad de Iguazú no se asemeja en nada al desarrollo que tiene el área del Parque Nacional, que lo único que nos queda para que el visitante se sienta a gusto, y teniendo en cuenta que lo que más atrae a los turistas en todo el mundo son ciudades agradables cuando no tiene historias para contar, amplios espacios verdes, parques plazas, veredas para caminar y ver su gente.

Una ciudad que tiene al turismo como su principal fuente de ingreso, debe reflexionar en profundidad sobre esa afirmación; “Repensar la ciudad, quererla distinta, adaptada a todos, es una necesidad urgente…   nosotros diríamos, adaptada para todos, incluso a las personas con discapacidad… pero es lo    mismo… hablamos de lo mismo… pensar una ciudad accesible es pensar una ciudad que todos     podamos usar…”

Hemos vivido en los últimos tiempos grandes transformaciones, hasta hace poco teníamos una población que apenas superaba los treinta mil habitantes, hoy supera las sesenta y cinco mil almas (censo del año 2000 y los datos parciales del censo 2010).

La gran mayoría de los ciudadanos de Puerto Iguazú, suponen que el acelerado desarrollo urbano en el que hemos estado inmersos, es signo inequívoco de progreso; sin embargo, estamos creando una ciudad para sobrevivir y no para vivir. En la que los automóviles tienen la prioridad, en menoscabo del peatón que constituye una mayoría, ciudad carente de identidad y de espacios públicos.

Las funciones tradicionales del gobierno local y el ejercicio de la democracia a este nivel, que es básico, resultan afectadas y superadas por la nueva realidad urbana.

Recuperar las funciones esenciales de la ciudad, hacerla más amigable, a la medida de las necesidades de la gente, brindarle al peatón las condiciones apropiadas para desplazarse, conversar, mirar, disfrutar e interactuar con sus semejantes y lograr  una mejor calidad de vida., son acciones ineludibles que requieren de la conformación de un movimiento cívico del que la municipalidad deben ser un estandarte. Necesitamos una ciudad que estimule la igualdad y la integración de todos sea cual fuere su condición física económica o social.

Andrés Arrechea acompaña en la Lista de Lalo Herrera

El espacio público es por excelencia en el que se sustenta la experiencia individual y colectiva de la gente y su formación cívica. En ese espacio se materializan los sentimientos de pertenencia, identidad, participación y solidaridad. Su deterioro y su reducción si planificar, significan un retroceso.

La Convención Internacional sobre los derechos de las personas con Discapacidad de Naciones Unidas, ratificada por Argentina y la mayoría de los países del mundo., La Republica Argentina se adhirió:

El 21 de mayo de 2008, con la ley 26.378, “se aprueba la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su protocolo facultativo, aprobados mediante resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas” del 13 de diciembre de 2006.

“Reconoce la importancia de la accesibilidad al entorno físico, social, económico y cultural, a la salud y la educación;  a la información y las comunicaciones, para que las personas con discapacidad puedan gozar plenamente de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Es esencial plantear soluciones dirigidas a eliminar las barreras arquitectónicas existentes, las cuales representan el principal problema para la libre movilidad y uso del espacio público por parte de todos sus habitantes, principalmente por parte de las personas con discapacidad.

Que, la generación de planes de accesibilidad a través del desarrollo de proyectos de arquitectura, diseño urbano, desde su inicio, consideren los conceptos del diseño universal, superando el paradigma de eliminación de barreras arquitectónicas, contribuye a la creación de una conciencia colectiva de inclusión social, que ejemplifica y muestra, más que repara y corrige.

Que la accesibilidad al medio físico requiere cambios urgentes, incluidos los relativos a patrones culturales, que sólo son factibles por medio de esfuerzos sistemáticos de todos los involucrados que trascienden de las políticas de gobierno a las políticas de Estado.”

En definitiva, esto suena muy lindo y es Políticamente correcto, pero si desde el municipio y el concejo de deliberante, no se hacen eco, adhiriendo por un lado y poniendo en práctica por el otro, a esta ley nacional, muy buena y en vigencia, poca proyección de mejora a futuro tendremos.

Es por todo lo expuesto, que, para poder desarrollar nuestra ciudad, es necesario tener un pie en el presente y otro por lo menos treinta años adelante.

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino” (Anónimo)

                                                                                                                          

Arq. Andrés Arrechea

M.P. 2349

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