#CorazonesTransformados
Hoy quiero contarles una historia…
Un joven obrero pasaba por una tienda de relojes muy caros, cada mañana y allí dejaba huellas de sus manos y nariz apoyados contra el cristal observando un hermoso reloj con mallas de cuero, un dorado contorno y un fondo de tan bello contrastante con esas agujas que lo dejaban varios minutos pegado a la vitrina. Luego suspiraba profundamente, se despedía de él y avanzaba a su rutina.
En cada conversación con sus amigos estaba aquel reloj de la tienda de la esquina que lo había cautivado. El le contaba a todo el mundo lo maravilloso que era ese reloj para él, como lo admiraba cada mañana, describía sus partes tan detalladamente que parecía una obsesión.
Había hojeado muchas revistas que un amigo relojero le había prestado para aprender como funcionan esos aparatos y en fin. Se había vuelto un experto lector sobre la materia. Pero el reloj allí seguía, tras un cristal, fuera de su alcance. Todavía sus ahorros no habían alcanzado los ceros de aquella pequeña etiqueta que envolvía el reloj.
Pasaron los meses y el esfuerzo ¡Valió la pena! Al fin una mañana salia de aquella tienda de la mano de su reloj
¡Eso sí que era alegría! No espero ni siquiera a qué lo empacaran, ya se lo había puesto y estaba listo para presumirles a sus amigos que muchas veces lo trataron de loco por hablar tanto de ese mismo reloj.
A dónde había oportunidad el era quien daba la hora a todo el mundo. A veces fingía estar retrasado solo para exponer ese «diamante» en su muñeca y observarlo frente a todos. La felicidad que cargaba ese joven era indescriptible.
Pasados los años, los relojes fueron cambiando, se habían vuelto más modernos, otros eran más interesantes. Tenían de los más tecnológicos y algunos hasta eran inteligentes. Ni hablar de los nuevos ¡Y de moda! Que bellos eran aquellos relojes.
Quien alguna vez fuera un joven ya peinaba canas para ese entonces. Sin embargo, en lugar de cambiar su reloj y olvidar a este en un polvoriento cajón, cada mañana ese señor elegía sacar de su mesita de luz aquel antiguo reloj de manera reluciente, como si fuera que lo había comprado hace unas horas, le daba cuerda y le alegraban el día su TIC TAC constante.
Ese viejo reloj había sido conservado de tan buena manera que recibía a diario ofertas increíblemente absurdas que superaban astronómicamente la cifra que el joven alguna vez pagó por el. Se había vuelto una reliquia tan valiosa que no había relojes modernos, ni más bellos que pudieran comparar su valor.
Muchas veces nos enamoramos de objetos y personas. Pero el enamoramiento es solo un sentimiento de extrema felicidad que despierta algo o alguien en nosotros.
Pero los sentimientos, como tales, son pasajeros. Científicamente hablando es el incremento de ciertas sustancias en nuestro cerebro que nos genera placer.
Pero entonces ¿Que es el amor?.
El amor es una decisión. Es decidir por ese mismo reloj cada mañana, sin importar sus años, sin importar sus fallas, sin importar que se le agriete la malla o se oscurezca el dorado. O que tal vez no esté a la moda. Es elegir ese mismo reloj y darle cuerda con emoción para oírlo funcionar como si fuera aquel primer día que lo sacaste de la tienda.
El amor te hace elegir ese reloj por el cual tanto esfuerzo te demandó para alcanzarlo. Y que a pesar de que muchos puedan venir a ofrecerte relojes más bonitos, más nuevos, más inteligentes o con más prestaciones funcionales…. Tu sabes cuál es el reloj que quieres abrazado a tu muñeca. Porque pasado los años que este se convierta en un objeto de tal valor y admiración solo dependerá de ti, de tu cuidado y tú dedicación.
La biblia nos enseña que Dios es amor (1° Juan 4:8/4:16). Y por tanto nadie más como El para demostrarnos como funciona.
Dios es quién te elige cada mañana, sin importar tus errores, tus desaciertos.
Dios es quién todo este tiempo te ha cuidado como su tesoro más preciado. Dios te elige a ti cada mañana para sacarte al mundo sin tomar en cuenta que ya no seas como antes. Dios es quién quiere volver a elegirte hoy pudiendo elegir a tantos otros con mejores cualidades. Dios te elige a ti porque el te ama.
Porque ¡Wow! Si que le demandaste esfuerzo! El entrego a su Único Hijo, quien se despojo de su corona y gloria para entregarse desnudo y humillado por ti. Ese si debió haber sido un alto precio, y sin dudas debe ser… Porque para El, vale lo que pagó.
Déjate amar y que tú inicio de semana hacia una nueva vida sea distinto.
Bendiciones…
Daniel Ayala
#AlCorazón
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