Con el objetivo de reducir los atropellamientos de animales silvestres en rutas misioneras, el Gobierno de Misiones lanzó la segunda edición de la campaña “Yo freno por la fauna”, una iniciativa del Ministerio de Ecología junto al Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio). El relanzamiento tuvo lugar en el tradicional Arco de Posadas y se extenderá a distintos puntos estratégicos de la provincia durante las próximas semanas.
La campaña se enmarca en una estrategia integral de conservación ambiental y cobra especial importancia durante períodos de alto tránsito vehicular, como las vacaciones de invierno. Las acciones incluyen operativos de concientización, actividades educativas y distribución de material informativo, con el foco puesto en la prevención de accidentes que afectan a la fauna silvestre.
En el Puesto Centinela de San José, el ministro de Ecología, Martín Recamán, destacó:
«Impulsamos nuevamente esta campaña de concientización que se denomina ‘Yo freno por la fauna’ y que busca atender la problemática de los atropellamientos de nuestra fauna en las rutas misioneras. Es clave involucrar a la sociedad y generar conciencia sobre esta realidad.»
Por su parte, la coordinadora de la campaña, Beatriz Fürstenau, remarcó la necesidad de respetar las normas viales:
«Este es el segundo año que realizamos esta campaña. El objetivo es concientizar y sensibilizar a la sociedad, principalmente a los conductores, para que respeten los límites de velocidad, la señalización, los pasafaunas y el uso correcto de las luces según la zona.»
Una amenaza real para la biodiversidad
Los atropellamientos en rutas representan una de las principales causas de mortandad de animales silvestres en Misiones, junto con la caza furtiva. Esta problemática afecta especialmente a especies de alto valor ecológico, muchas de ellas en peligro de extinción, como el yaguareté, símbolo natural de la provincia y de la Argentina.
La campaña apunta a generar un cambio de comportamiento entre quienes circulan por los caminos misioneros, especialmente en los tramos que atraviesan áreas protegidas, donde la velocidad máxima permitida es de 60 km/h. Respetar esta normativa, junto con las señalizaciones específicas, resulta fundamental para preservar la rica biodiversidad de la región.
El Ministerio de Turismo también acompaña esta acción, sumando esfuerzos para que residentes y visitantes tomen conciencia sobre la importancia de cuidar el entorno natural en cada trayecto.