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Nacido el 11 de febrero de 1986 en Punta Arenas, la ciudad continental más austral de Chile, Gabriel Boric es el nuevo presidente electo, representate de una izquierda en ascenso que hace apenas un año ni siquiera figuraba en las encuestas.
Nació el 11 de febrero de 1986 en Punta Arenas, la ciudad continental más austral de Chile, donde realizó la enseñanza primaria y secundaria en el The British School y donde fue presidente de curso en los primeros años de la primaria.
En 2004 ingresó a estudiar la carrera de Derecho en la Universidad de Chile y, durante ese periodo, fue profesor ayudante de las cátedras de Teoría de la Justicia, Historia Institucional de Chile y Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Su vínculo con el mundo político se inició en esa casa de estudios cuando ingresó al colectivo Izquierda Autónoma.
En 2008, fue electo consejero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) y en 2010 fue presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad de Chile.
En 2011, los tres máximos referentes de la rebelión estudiantil de 2006 -Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Boric- decidieron ir como candidatos a diputados, los dos primeros por la Nueva Mayoría (liderada por la expresidenta Michelle Bachelet) y Boric por fuera, como militante de Izquierda Autónoma.
En su labor como legislador siempre buscó sintonizar con Jackson y Vallejo -y luego con la joven comunista Karol Cariola- impulsando en el hemiciclo propuestas que, sostenía, buscaban cambiar el status quo.
En 2016 fundó el Movimiento Autonomista con el objetivo de configurar una renovación de la izquierda doctrinaria chilena y acelerar el surgimiento de una alternativa por fuera de las dos coaliciones que hegemonizaban el sistema político y gobernaron todo el período posdictadura: la la centroizquierda de la exConcertación y la centroderecha que acompañó a los dos Gobiernos de Sebastián Piñera.
«La cruzada es que la esperanza le gane al miedo», sentenció Boric para marcar el tono de cara al balotaje, una estrategia que pareció recordar a la campaña de los sectores democráticos durante el referendo que puso fin a la dictadura pinochetista.