#Misiones
La importancia de formar e informar a la población sobre los riesgos asociados a los incendios es clave, donde aun no se tiene un reporte oficial de las perdidas por las quemas semanas atrás, pero más allá de las cifras de la extensión o no de la superficie dañada, hay que evaluar desde la gestión local y de cada jurisdicción afectada las pérdidas en estructuras, viviendas, bienes materiales, además del valor ambiental de los bosques nativos afectados en áreas protegidas y el invaluable daño a la biodiversidad.
La semana pasada más de diez municipios de Misiones se vieron afectados por incendios en bosques cultivados y reservas como la Reserva de Biosfera Yabotí y áreas protegidas del Teyú Cuaré y Cuña Pirú. La lluvia de los últimos días logró apaciguar las llamas, pero el trabajo en prevención desde diferentes organismos públicos, bomberos voluntarios, ONGs ambientales, UNaM y consorcios de manejo de fuego privado fueron reforzados para evitar otros desastres sobre los recursos naturales.
Fabián Romero, decano de la Facultad de Ciencias Forestales de la Eldorado advirtió que “las consecuencias de los incendios son sumamente graves para toda la biodiversidad, pensando que estamos en un ecosistema o ecorregión que es la selva paranaense o mata atlántica, que es un ecosistema que de por sí ya está en riesgo en el mundo”.
El académico sostuvo que “los meses siempre más complejos para los incendios son diciembre y enero, que son los más secos. Esta situación se va a acentuar y hay que extremar las medidas de prevención”.
“Los incendios generan un altísimo impacto ecológico ambiental en nuestros ecosistemas”, agrega Alicia Bohren, rectora de la UNaM e ingeniera forestal. Desde su formación profesional, explica que “los ecosistemas vegetales y forestales conservan una gran biodiversidad de plantas y animales, además de otros servicios ambientales como la purificación del aire, la filtración del agua, el mantenimiento y calidad del suelo, conservación de la materia orgánica, el reciclaje de nutrientes. Es decir, los efectos directos o indirectos del ecosistema son importantes para nuestras vidas”.
Para la rectora es importante “trabajar mucho sobre la responsabilidad social respecto a la importancia que tienen los bosques para la vida del ser humano, no solamente los beneficios ecosistémicos, sino también los recreativos… No queda otro camino que trabajar en la conciencia ambiental y el respeto hacia la biodiversidad, hacia las personas y el bien público”.
«Sabemos que en la mayoría de los casos son incendios intencionales. En nuestra provincia tenemos una práctica milenaria de utilizar el fuego como un mecanismo para preparación de terreno para actividades agrícolas o forestales y si bien rige una prohibición de quemas de hace mucho tiempo, hoy se sigue utilizando”, explicó el decano.
Sobre los factores que inciden a la propagación del fuego, Romero detalló: “Cuando hay muy poca humedad y mucha biomasa (materia seca, hojas y ramas) es el combustible ideal para iniciar el fuego. También depende de otros factores como el viento, eso dificultad aún más la posibilidad de controlarlo. Es fundamental la alerta temprana, cuando el foco se inicia llamar a las autoridades y que intervengan”.
A su vez, señaló que “el vecino debería evitar la quema. Las consecuencias pueden ser muy graves. Algo que puede ser una pequeña hectárea para plantar la mandioca o el maíz, hoy puede terminar siendo 500 o 600 hectáreas de quema con daños al ambiente irreparables. Hace falta tomar mucha conciencia”.