
Dirigentes políticos que construyen una carrera a partir de la defensa de supuestos intereses sectoriales. En efecto, uno de los rubros más marginales de la producción misionera es el sector tabacalero. Es un clásico de productores pobres y dirigentes ricos. En torno a la producción de tabaco giran los fondos del FET (Fondo Especial del Tabaco, ley 19800). Ese es el verdadero incentivo que mueve a la dirigencia del sector. Son fondos de carácter extrapresupuestarios (los aporta la industria mediante la estampilla del paquete que forma parte del precio final del producto). En su origen, uno de los objetivos principales de este fondo era la diversificación y reconversión productiva. En el caso particular de nuestra provincia, que a diferencia de Salta y Jujuy, involucra productores minifundistas y sus familias, gran cantidad of estudios médicos realizados por prestigiosos profesionales documentaron de manera taxativa los daños ocasionados en niños, adolescentes y adultos expuestos a los agrotóxicos utilizados en el cultivo de tabaco. Este argumento sigue siendo determinante para sustituir esta producción que envenena a los pequeños productores y sus familias, intoxica el suelo y el agua de las chacras, y finalmente enferma a quienes consumen cigarrillos.
PUNTOS CLAVE DE LA COLUMNA
- Leyes y Fondos: Administración de los recursos extrapresupuestarios del FET (Ley 19800).
- Entidades Involucradas: APTM, CTM y ACTIM (brazo financiero del partido PAyS).
- Impacto Crítico: Estudios médicos documentan daños taxativos por agrotóxicos en familias minifundistas.
- Proyectos en Discusión: Oposición de la dirigencia a la construcción de Corpus en Pindoí y a la diversificación con maíz y soja a escala.
El verdadero destino de los fondos del FET
Sin embargo, y en función del interés económico, los fondos del FET se utilizan para promover las nuevas plantaciones de tabaco en Misiones. Más familias produciendo tabaco significa más retorno del FET a las asociaciones que agrupan a los pequeños productores. En nuestra provincia, quienes disponen de la repartija de esos fondos son APTM (Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones), CTM (Cámara del Tabaco de Misiones), ACTIM (Asociación de Campesinos Tabacaleros Independientes de Misiones).
Estas entidades financian algunas acciones de diversificación, como la piscicultura y citricultura, pero básicamente utilizan el grueso de los fondos para financiar la construcción de nuevos galpones de acopio de tabaco con techo de zinc, que garanticen la conservación del producto.
Es decir, el fin primigenio de la Ley 19800 está subordinado al interés económico de un grupo de dirigentes, amparados por el gobierno provincial, que viven a expensas de administrar los recursos del FET.
Intereses económicos y contradicciones de la matriz productiva
Lo paradójico del caso es que no se plantea un programa de mediano y largo plazo para sacar a los pequeños productores tabacaleros de esa actividad y reconvertirlos en productores de alimentos. Ni por parte del Estado provincial, ni por parte de los que administran los fondos del FET existe intención alguna de cambiar esa matriz de producción. Todo lo contrario, cada vez que alguien sugiere estructurar un programa provincial de producción de alimentos a escala, saltan las voces de los supuestos defensores del medio ambiente, que por un lado pretenden prohibir la utilización del glifosato y por el otro promueven las plantaciones de tabaco.
Debe quedar claro: el tabaco es un veneno, no es un alimento. Y es un contrasentido que una provincia que hace gala de su biodiversidad y de la protección del bosque de la Mata Atlántica, promueva la plantación de un cultivo que esquilma el suelo y que demanda ingentes cantidades de agrotóxicos, contaminando a las personas y al agua.
La resistencia al cambio y los privilegios de la dirigencia
Desde ese lugar, y a partir de administrar recursos del FET, se constituyó ACTIM, que representa el brazo financiero del PAyS (Partido Agrario y Social). Este partido político, aliado histórico de la Renovación, en cabeza de uno de sus máximos dirigentes se opone a reabrir la discusión acerca de construir Corpus en Pindoí. Parece ser que la dirigencia ligada a los intereses tabacaleros pretende que en Misiones nada cambie. Que los hijos de los productores tabacaleros que sobrevivan a la actividad vuelvan a plantar tabaco para que la dirigencia del sector conserve sus privilegios. Son los mismos que se oponen a que en Misiones se plante en pequeñas superficies maíz y soja de manera sistematizada con destino a producir aves y cerdos en gran escala. Son los que alientan a perpetuar a los pequeños productores y sus familias en la pobreza, pues ahí está la base de su negocio.
No escuchamos de esta dirigencia alentar un modelo productivo como el de Santa Catarina en Brasil. No propusieron que, a partir de plantar maíz y soja, nuestra provincia pueda posicionarse como una de las principales productoras de cerdo y su manufactura a nivel nacional. Plantean la pobreza como modelo, pues ahí está su lucro. No es raro que se opongan a la construcción de Corpus, un proyecto que, de concretarse, puede cambiar para bien la vida de miles de misioneros. Los argumentos sobre el impacto ambiental que produciría la eventual construcción de Corpus carecen de valor expresados por quienes amparan, promueven y lucran con la producción de un veneno.
Javier Mela