#Levántate
Cuenta una historia, que hace
muchos años atrás, había una persona con una enfermedad que lo limitaba en su
día a día, esta persona era cojo y la historia dice que nació con esta
dificultad. Esta persona, limitada en sus acciones y dependiente de la ayuda de
los demás, era una persona que a simple vista carecía de autoestima, sin
proyectos personales viviendo sólo el día a día.
La historia nos dice que esta
persona era movilizada por los demás a un templo llamada LA HERMOSA, su único
objetivo era pedir limosna, depender de la caridad de otros era su esperanza.
Aunque cada día era situado a la puerta de una Iglesia, donde debería haber una
esperanza mayor que recibir una limosna, este hombre de había acostumbrado solo
a recibir dinero.
Un día, todo marchaba con la
misma monotonía, los que lo ayudaban lo trajeron al templo, lo posicionaron en
el lugar de siempre, veía entrar y salir a las mismas personas de todos los
días, ya sabía quién lo ayudaba y quién miraba hacia el otro costado, todo
marchaba como siempre, sin percibir alguna modificación en su rutina. Llegada
la hora novena (3 p.m. en nuestro Horario), la cantidad
de gente se multiplicaba en el ingreso del Templo, donde todos acudían a una
actividad tradicional, la oración. Esta persona coja de nacimiento esperaba
recibir una importante cantidad de dinero, pero un día, el menos esperado, a la
hora novena, la rutina cambio.
Nuestro personaje ve ingresar a
dos personas, Pedro y Juan (los Apóstoles), cuando los ve el extiende su mano
esperando recibir dinero, sin embargo, Pedro y Juan lo ven fijamente, el tiempo
parece paralizarse, la incertidumbre comienza a crecer pero la monotonía había
acostumbrado a nuestro personaje a sólo recibir una cosa; los apóstoles les
dicen: “no tenemos dinero, pero lo que hay en nosotros te damos, en el
nombre de Jesús levántate y anda”, y la historia dice que lo ocurrido aquel
día fue tan trascendental que quedo marcado en la historia de la humanidad. Si,
el cojo se levantó y caminó, aquel que había nacido sin saber caminar, que sólo
dependía de los demás, esa persona recibió un milagro y fue en un día
menos esperado.
El día menos esperado para tu
vida puede ser hoy. Acostumbrados a la monotonía, a la rutina, a lo cotidiano y
a lo normal. Muchas veces dejamos de soñar, de proyectarnos o de creer, porque
lo cotidiano nos encapsulo, nos limito a ver sólo una realidad, a ver sólo una
cara de la moneda. Hoy te animo a que creas, a que vuelvas a confiar, a tener
fe. No importa la circunstancia que estemos atravesando, porque esta es sólo
momentánea, tiene una fecha límite. Por eso anímate a creer, a no abandonar tus
sueños y proyectos, a creer que hoy es el día menos esperado, el día que no
estaba planeado o agendado. Muchas veces Dios viene de esta forma, a romper la
rutina y la estructura, a romper con nuestro límite mental, a decirnos
¡levántate! ¡sigue! ¡no abandones! Porque hay mucho más de lo que ahora ves.
El día menos esperado, es hoy
¡levántate!.
Pastor Daniel Peralta
Ministerio Jesucristo Pan de Vida